Recientemente el titular de la SHCP explicaba ante el Senado de la republica, el surgimiento de un Shock financiero el cual, es un choque, evidenciado tanto en una fuerte subida como en una abrupta caída de los agregados monetarios y por consecuencia un desequilibrio en las partidas tanto de gasto publico como del ingreso publico, que en una primera diferencia, asciende alrededor de 300 mil mdp para el año 2010, en el presupuesto federal del gobierno.
Sin embargo, con esta ola de posibles reformas a la legislación mexicana en varios temas coyunturales o no, por parte de la nueva legislatura, seria sumamente recomendable, el pasar por este mismo mecanismo de corrección y aumento, hacia una mejor eficiencia del Presupuesto Federal, en cuanto al bienestar para la sociedad.
Conocemos perfectamente que la situación económica no es nada tersa y agradable, pero también es cierto, que la legislación presupuestaria incentiva a gastar innecesariamente y a evitar el ahorro, ejemplos, muchos de los que día a día observamos, pero no culpo del todo a las instituciones gubernamentales, dado que en una empresa por ejemplo el armado del presupuesto se realiza de forma en la que participe cada área funcional de la misma y se solicita el reporte de necesidades para el próximo periodo en función de lograr su eficiencia, indicador sumamente importante, porque será el termómetro de ver que tan cercana esta nuestra proyección de variables corporativas y así poder lograr un mayor reparto de la utilidades de la misma hacia los accionistas, sin embargo en la actividad gubernamental muchas veces nadie les reconoce el esfuerzo a los responsables de cada secretaria o departamento de gobierno ya que a veces ni las gracias les dan. Es necesario buscar mecanismos para que quien maneje eficientemente los recursos gubernamentales, obtenga un beneficio o reconocimiento y quien los despilfarre, reciba menos o lo sancionen.
A caso no es absurdo y contraria a toda lógica prudente, que si una entidad gubernamental no gasta todo su presupuesto (Subejercicio) porque consideró que no había una racional necesidad, recibe generalmente la recriminación de los medios de comunicación y de los congresistas. Además, al año siguiente le asignan menos presupuesto, porque gastó menos; mientras a los que inventan gastos, normalmente le dan más porque suponen le hace falta, teniendo como única medida, el ejercicio de dicho importe otorgado.
En algunas ocasiones cuando esta próximo el envío de información a hacienda por parte de dichas entidades, de los recursos que utilizo, por arte de magia se comienza a dar en cascada el otorgamiento de contratos o pedidos fuera de todo plan de suministro.
Los presupuestos son rígidos, en ocasiones sobra en un renglón y falta en otro, pero por ley no se permite redistribuir racionalmente el presupuesto. Ya que de hacerlo, aunque sea con base en una situación racional y justificada, se viola la ley y se cae en responsabilidades.Antes de pensar en la creación de nuevos impuestos para la población, porque no pensar en ¿sanear las finanzas gubernamentales?.
Gerardo Aparicio Yacotu.
Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales.
Universidad Panamericana.
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jueves, 13 de agosto de 2009
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